Frase de Perros 1

'Un perro te enseñará amor incondicional. Si puedes tener eso en tu vida, las cosas no serán tan malas.' Robert Wagner.

Frase de Perros 2

'Trata bien a un perro y él te tratará bien. Te hará compañía, será tu amigo y nunca te cuestionará.' Mary Ann Shaffer.

Frase de Perros 3

'A un perro no le importa si eres rico o pobre, inteligente o tonto. Dale tu corazón y él te dará el suyo.' Milo Gathema.

Frase de Perros 4

'Los perros son a menudo más felices que los hombres, simplemente porque las cosas más simples son las cosas más grandes para ellos.' Mehmet Murat Ildan.

Frase de Perros 5

'Un perro es la única cosa en la Tierra que te ama más de lo que se ama a sí mismo.' Josh Billings.

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domingo, 28 de julio de 2019

Carta de un perro a su dueño desde el cielo : "Te estaré esperando"

Porque todos extrañamos a algun amigo de 4 patas que se nos fue, esta carta de un perro a su dueño desde el cielo titulada Te estaré esperando es una reflexión sobre la muerte que nos llegará al alma.

Carta de un perro a su dueño desde el cielo : "Te estaré esperando"

Carta de un perro a su dueño desde el cielo : "Te estaré esperando" 

"Humano, veo que estás llorando porque llegó mi momento de partir. No llores por favor, quiero explicarte algunas cosas.

Tú estás triste porque me he ido, y yo estoy feliz porque te conocí. ¿Cuántos como yo mueren a diario sin haber conocido a alguien especial? ¡Los animales a veces pasamos tanto tiempo solos a nuestra suerte! Sólo conocemos el frío, la sed, el peligro, el hambre. Tenemos que preocuparnos por como conseguiremos algo para comer y dónde pasaremos la noche resguardados. Vemos muchas caras todos los días que pasan sin mirarnos, y a veces es mejor que ni nos miren antes de que se den cuenta que estamos ahí y nos maltraten.

A veces tenemos la enorme suerte que entre tantas personas pasa un ángel y nos recoge. A veces los ángeles vienen en grupo y están organizados, a veces hay otros ángeles lejos que mandan ayuda para nosotros. Y ahí todo cambia. Si hace falta nos llevan con otro tipo de ángeles que saben mucho y nos dan remedios para que nos curemos.

Eligen una palabra rara que la pronuncian cada vez que nos ven, “nombre” creo que le dicen y ahí nos sentimos especiales, dejamos de ser anónimos, de ser uno más de tantos. ¡Y conocemos lo que es una casa! .Tienes idea de lo importante que es eso para nosotros? Ya no tenemos que tener miedo nunca más, no más hambre ni frío ni dolor ni peligro. Si te pudieras dar cuenta de lo felices que nos pone eso. ¡Para nosotros cualquier casa es un palacio! Ya no nos preocupa si va a llover, si pasa un auto muy ligero o si alguien nos hará daño. Y principalmente ya no estamos solos porque a ningún animal le gusta la soledad, ¿qué más se puede pedir?

Se que te entristece mi partida pero me tenía que ir ya.

Quiero pedirte que no te culpes por nada, te escuché sollozar que tendrías que haber hecho algo más por mí. No digas eso, hiciste mucho por mí! Sin ti no hubiese conocido todo lo lindo que hoy me llevo conmigo. Debes saber que nosotros los animales vivimos el presente intensamente y que somos muy sabios: disfrutamos cada pequeña cosa de cada día y olvidamos lo malo del pasado rápidamente.

Nuestras vidas empiezan cuando conocemos el amor, el mismo amor que tu me has dado, mi ángel sin alas y de dos patas. Debes saber que aun cuando encuentras un animal que esta muy grave y que solo le queda poco tiempo en este mundo, le prestas un servicio enorme al acompañarlo en su transición final. Como te dije antes, a ninguno de nosotros nos gusta estar solos y menos cuando nos damos cuenta que ya nos estamos por ir. Quizás para ti no sea importante, pero que uno de ustedes esté al lado nuestro acariciándonos y sosteniendo nuestra patita nos ayuda a irnos en paz.

No llores más por favor. Yo me voy feliz. Me llevo el recuerdo del nombre que me pusiste, del calor de tu hogar que durante este tiempo se transformo en el mío. Me llevo el sonido de tu voz hablándome aunque no entendiese siempre lo que me decías. Me llevo en el corazón cada caricia que me diste. Todo lo que hiciste por mí fue muy valioso y te lo agradezco infinitamente, no se como decírtelo por que no hablo tu idioma pero seguramente en mis ojos has visto mi gratitud.

Voy a pedirte solo dos favores. Lávate la cara y empieza a sonreír. Recuerda lo lindo que hemos vivido juntos en este tiempo, recuerda las travesuras que hacía para alegrarte. Revive como yo todo lo bueno de este tiempo compartido. Y no digas que ya no adoptarás otro animal por que has sufrido tanto con mi partida.

Sin ti no hubiese vivido lo lindo que viví.

¡Por favor, no hagas eso! Hay tantos como yo esperando a alguien como tú. Bríndales lo que me has dado por favor, ellos lo necesitan al igual que yo lo necesité. No te guardes el amor que tienes para dar por miedo a sufrir. Sigue mi consejo y atesora lo bueno que compartes con cada uno de nosotros reconociendo que eres un ángel para nosotros los animales y que sin gente como tú nuestras vidas serían más difíciles de lo que a veces son. Sigue con tu noble tarea que ahora me toca a mí ser tu ángel. Te estaré acompañando en tu camino y ayudándote a ayudar a otros como yo. Hablaré con otros animalitos que estén aquí conmigo, les contaré todo lo que has hecho por mí y te señalaré y diré orgulloso “esa es mi familia”.Mi primera tarea ahora es ayudarte desde aquí a que no estés más triste.

Esta noche cuando mires el cielo y veas una estrella parpadear quiero que sepas que soy yo guiñándote un ojo, avisándote que llegué bien y diciéndote gracias por el amor que me has dado. Me despido por ahora no diciéndote “adiós” sino HASTA LUEGO. Hay un cielo especial para gente como tú, el mismo cielo a donde vamos nosotros y la vida nos premia volviéndonos a encontrar allí. ¡Te estaré esperando!"

lunes, 4 de marzo de 2019

Carta a un perro perdido

Este texto se hizo viral en Internet, se trata de una conmovedora carta a un perro perdido que nos hace reflexionar y quisimos compartir con los amigos de nuestras mascotas.

Carta a un perro perdido

Carta a un perro perdido

Cuando tenía 12 años recibí de cumpleaños algo que llevaba muchos años esperando: mi primer perrito. Era un pequeño Beagle, lo adoptamos de un criadero de perros y decidí llamarlo Bingo, porque había sido un premio para mí. Durante tres años me hizo muy feliz, llenando mis tardes de juegos y ternura.

Como todo Beagle era juguetón, con mucha energía, un gran saltarín y olfateador. Esta última característica fue lo que lo llevó innumerables veces a escaparse de mi casa apenas tenía la oportunidad. Bastaba con que alguien abriera la puerta para entrar o sacar el auto, y entonces Bingo salía corriendo disparado. Las primeras veces, yo corría trás él desesperada, hasta que lograba agarrarlo y volvía a mi casa con él en brazos.

"Las escapadas y paseos solo: una alarma inminente."

Sin embargo, un par de veces volvía solo. Hubo incluso un día, en el que se demoró 3 días en llegar pero regresó. Oliendo muy mal y muerto de hambre, pero de vuelta. Esto me hizo tener más confianza en su capacidad de volver, por lo que cuando se escapaba, en vez de ponerme nerviosa, me relajaba. “Ya volverá” me repetía.

Uno de esos días, salió solo toda la tarde de paseo y regresó a casa sin collar. Eso me hizo alarmarme enormemente. Pensando que alguien había intentado robármelo, me volví mucho más cuidadosa con él. Pero luego pasaron las semanas y él seguía escapándose y volviendo. Eso hizo que una vez más recuperara la confianza y dejé de preocuparme por sus salidas.

Luego llegó el día que jamás olvidaría. Mi mamá abrió la puerta de la calle porque una visita había llegado. Recuerdo perfectamente que Bingo se escapó y mi mamá le dijo a la visita: “No te preocupes, el perro siempre se escapa y vuelve al rato”. Escucharla decir eso me calmó, pero no totalmente, ese día quedé con una sensación extraña, diferente a las otras veces que se escapaba.
Pasaban los días y Bingo no aparecía. Al principio me consolaba pensando que si ya había desaparecido una vez por 3 días pero había vuelto, lo volvería hacer. Sin embargo y muy tristemente, nunca lo hizo y no volví a saber de él.

Mi querido amigo,

Lamento mucho no haber luchado más por ti. No sólo por no haberte buscado más el día que te perdiste, sino por no haber jugado más contigo o haberte sacado más a pasear cuando pude. Quizás si lo hubiese hecho no habrías estado tan ansioso por salir de la casa cada vez que podrías.

Lamento mucho no haberme asustado más con cada escapada que hacías. Quizás si hubiese sentido más miedo, me habría hecho más responsable de ti. Siento muchísimo no haber visto esas salidas como una advertencia, de que algún día quizás no volverías. Lamento no haber advertido que podrían robarte, atropellarte o incluso, ser atacado por otros perros.

Lamento mucho no haberte buscado más. No haber puesto carteles desde el primer minuto de tu desaparición. No haber tocado todos los timbres del barrio, ni haber avisado a la municipalidad de tu desaparición.

Durante mucho tiempo recé porque alguien te hubiese encontrado y adoptado. Que hubieses sido feliz junto a tu nueva familia. Que ellos te hubiesen querido tanto y más como yo lo hice. Hasta hoy pido porque alguien te hubiese cuidado mucho hasta tu último día.

Si bien tu desaparición me dio un inmenso dolor, también pude sacar grandes lecciones. Me hizo mucho más consciente y responsable sobre la tenencia de mascotas. Ese día me prometí que no volvería a pasar. Hoy tengo otro perrito, que este año cumplirá 13 años. Puedo decir que con él he sido todo lo responsable y cuidadosa que me faltó ser contigo. Lo he llenado de amor, paseos, juegos, regalitos y alimentos que le gustan. Incluso le enseñé a salir y volver a la casa inmediatamente, no queriendo volver a pasar ese riesgo de nuevo. De alguna manera queriendo sentir que perderte no fue en vano.

Siempre te voy a llevar en mi corazón

Te quiere,
Tu amiga.