viernes, 26 de noviembre de 2021

Cataratas en perros

La visión de los animales varía según la especie. La mayoría de ellos no ven tan bien como los humanos, ya que sus ojos no están tan desarrollados. No obstante, nuestra mascota puede tener los mismos problemas en la vista que nosotros, dando lugar a una serie de enfermedades. 

Tratándose del perro, su visión es más primitiva y desarrolla más otros sentidos como el gusto, el olfato o el tacto, Así, entres sus enfermedades, destacan las cataratas, que se producen en forma de opacidad en el interior del ojo.

Generalmente afectan a los dos ojos y evolucionan hacia la ceguera. Los daños tienen lugar en su estructura óptica transparente que conocemos como el cristalino, ubicada dentro del ojo, por detrás de la pupila. En ocasiones, el cristalino deja de ser transparente y adopta una coloración blanquecina o azulada denominada catarata. Esta opacidad provocará que el animal pierda progresivamente la visión.

Las cataratas de nuestro perro pueden ser congénitas o presentarse cuando el animal es joven o adulto. Las principales razas que presentan cataratas hereditarias son los Cocker Spaniel, Caniche, Husky Siberiano, Schnauzer, Bichon Frise, Fox Terrier, Golden Retriever, Labrador, Old English Sheepdog, Pequines, Shih Tzu y Lhasa Apaso. Estos alcanzan mayor longevidad (hasta los 15 ó 18 años) y tienen más problemas relacionados con la edad, Casualmente las cataratas aparecen con frecuencia en los perros senior.

Cataratas en perros

¿Cómo sé que mi perro tiene cataratas?

Ten en cuenta que esta enfermedad sólo puede ser detectada a través de un examen profesional, de manera que, cuando percibimos las cataratas en nuestra mascota, la enfermedad ya habrá comenzado a desarrollarse. Por ejemplo, si tu perro presenta cataratas “evidentes” a los 4 años de edad, podría padecerlas desde los dos años. De ahí que sea importante su diagnóstico “precoz”. Por eso, se llevan a cabo campañas de detención y prevención de este tipo de enfermedades a través de programas entre profesionales en diversos países.

Fijándonos en su comportamiento podemos adivinar si ha perdido facultades de visión. El perro empezará a manifestar la ceguera cuando carezca de, por lo menos, el 80% de su capacidad visual. Pero, salvo algunos cambios de adaptación, el animal no manifiesta grandes problemas para seguir con una vida normal. Por eso, conviene que, con frecuencia, compares sus dos ojos por si alguna parte está inflamada o tiene aspecto azulado. En cualquiera de estos casos, tu mascota debe hacer una visita al especialista. El veterinario oftalmólogo reconocerá y tratará el problema con un examen de ojos y un equipo con luces especiales.

La operación resulta exitosa:

Afortunadamente, la cirugía de las cataratas ha avanzado sorprendentemente dentro de la oftalmología veterinaria en los últimos años. Asimismo, es importante saber que no todos los perros pueden operarse de cataratas; para ellos deben reunir una serie de requisitos como:

1.- Un buen estado clínico en general.

2.- Tienen preferencia las operaciones de cataratas bilaterales.

3.- Ausencia de otras enfermedades oculares asociadas.

Estas condiciones serán evaluadas a través de un profesional mediante un examen clínico y oftalmológico detallado.

Normalmente, las cataratas pueden ser removidas si el perro está lo suficientemente sano como para soportar la cirugía. La mayoría de las personas que se someten a esta operación tienen una lente artificial implantada que reemplaza la lente natural borrosa que se fue retirada durante la cirugía. Pero los animales, normalmente, no reciben un implante de lente, ellos parecen ver lo suficiente bien sin reemplazarla, debido a que tienen menos acomodación y visión central.

Aproximadamente, el 90% de los animales operados recuperan una visión adecuada para hacer una vida normal y recuperar la actividad que habían perdido conforme avanza su enfermedad. Pero esto no implica ninguna solución a la verdadera problemática de la transmisión hereditaria. Por eso, pon atención a los ojos de tu mascota y detecta cuanto antes la enfermedad.

Diabetes en perros

Se estima que alrededor de 1 de cada 500 perros desarrolla diabetes, aunque las cifras actuales pueden ser más elevadas.

Así pues, si tiene un perro diabético no está usted solo.

El metabolismo de la glucosa en los perros no diabéticos:

El alimento se descompone en componentes que pueden ser utilizados por el organismo. La conversión de los carbohidratos (almidones) da lugar azúcares, entre los que se incluyen la glucosa. Una vez absorbida a través del intestino, la glucosa acaba en la sangre y proporciona energía a las células del cuerpo.

La absorción de la glucosa por parte de la mayoría de las células es dependiente de la presencia de hormona insulina. La insulina es elaborada por células específicas de un órgano especial situado cerca del intestino: el páncreas.

La diabetes mellitus: ¿Qué es?

Una carencia de la insulina disponible provoca la diabetes mellitus.

La causas de la diabetes en los perros:

-En algunos perros diabéticos el páncreas no produce suficiente insulina.

-La incapacidad de las células corporales de producir insulina.

Esto resulta es:

-La incapacidad de las células de absorber suficiente glucosa.

-Unos niveles excesivamente altos de glucosa en la sangre.

La diabetes mellitus: ¿son todos los perros susceptibles a ella?

Los perros de mediana edad ancianos son los más susceptibles a desarrollar la diabetes. Los que se ven más afectados son las hembras enteras.

También hay razas que tienen mayor riesgo de desarrollar diabetes mellitus.

Diabetes en perros

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Lhasa Apso

El Lhasa Apso era criado solo en los monasterios del Tibet como centinela del templo y el palacio. En su creencia consideran que en esta raza se reencarnan los lamas que todavía no han alcanzado el nirvana. Esta raza fue poco vista hasta la década de 1920 fuera del Tibet.

Debido al clima del Himalaya, su pelo es largo, abundante y áspero, cayendo y cubriendo todo su cuerpo incluyendo sus ojos. Tiene barba y bigotes, sus patas son redondas como de gato. Los color

es de esta raza son dorado, crema y miel, también se pueden encontrar en color humo, pizarra, gris oscuro y en tonalidades de negro, blanco y marrón.

Aunque a primera vista esta raza nos parece ser amistoso y bonachón, su temperamento es todo lo contrario, decidido con su agudo sentido auditivo, excelente perro guardián, ladra con fuerza, agresividad y sin temor a lo que resulte extraño o sea intruso en su zona y es reservado con los desconocidos. Se dice que era más atemorizante que los Mastines Tibetanos que vigilaban las entradas en los monasterios.

Es muy leal a los humanos, juguetón, afectuoso, y le gusta la compañía humana, odia quedarse solo. No tolera los malos tratos por lo que no se recomienda la convivencia con niños si no van a saber respetarlo, su inteligencia lo hace ser terco y resistirse o no obedecer a la disciplina firme, se recomienda un manejo paciente y firme de un dueño experimentando.

Por otro lado hay que tener en cuenta que habitualmente los ejemplares de esta raza si bien no suelen presentar una gran respuesta al entrenamiento de obediencia tampoco es tan difícil obtener buenos resultados.

Por todo ello, si uno está dispuesto a realizar una educación consistente con reglas claras el lhasa apso podrá transformarse en un perro faldero soñado.

Lhasa Apso

Lhasa Apso

Acicalado:

El Lhasa Apso es una raza de pelo largo que no se cuida solo, deberemos arreglarlo de una forma fácil para que no se convierta en un sufrimiento ni para el perro ni para nosotros. Haciendo el trabajo divertido ganaremos con mejores resultados y no nos cansaremos, ya que el resultado nos recompensará.

La mejor forma de tener a nuestros Lhasa Apso en las mejores condiciones es el baño semanal. Necesitaremos cepillo de púas metálicas extra-largas (tamaño grande), peine metálico con púas separadas, champú de uso canino, de proteínas, crema acondicionadora, también de uso canino, y spray para el cepillado.

El proceso es simple, comenzaremos cepillando en profundidad todo el cabello de nuestro Lhasa Apso, sin dejar zonas importantes como axilas, cara interna de los muslos, parte trasera de las orejas, papada, etc. Una vez que tenemos cepillado todo el animal, mojaremos por completo todo el cuerpo con agua tibia, enjabonaremos con el champú adecuado, previamente rebajado con agua según instrucciones del fabricante, una vez. Si el perro está muy sucio, repetiremos la operación una vez más. Aclarar por completo y aplicar el acondicionador, dejar actuar unos cinco minutos y aclarar por completo. Quitar el exceso de agua, cubrir con una toalla y secar con un secador.

El proceso de secado es sencillo; colocaremos a nuestro Lhasa Apso en una mesa cubierta con una toallas secas, tumbado sobre un costado, comenzando a secar el vientre, cara interna de los miembros posteriores, miembros anteriores, costillas, cuello, papada y parte de la cabeza. Una vez seco y cepillado un costado, haremos lo mismo con el otro. Según secamos con el secador, tenemos ,que ir cepillando suavemente pero con efectividad para conseguir que el pelo quede suelto y libre.

Una vez terminado el secado, dejaremos que el cabello se enfríe y daremos el cepillado final.

Los baños harán que el pelo esté limpio y sano. Deberemos usar siempre champúes y acondicionadores para uso canino, de buena calidad. Entre baño y baño no deben transcurrir más de diez días en ningún caso si queremos que el pelo de nuestro Lhasa tenga una buena largura. Además, un cepillado entre baños con suavidad y con un spray de aceite especial para este fin mantendrá la capa sin nudos y sin olor.

Tenemos que prestar atención a los ojos y boca con más regularidad que con otras razas; una mala higiene en estos dos puntos sería desastroso para la salud de nuestro Lhasa Apso. Los ojos requieren limpieza diaria con un líquido especial para evitar la acumulación de suciedad y polvo; deberemos recoger la cascada de cabellos que caen de la cabeza con una goma en forma de coleta; esto nos facilitará la labor y también podremos disfrutar de su agradable mirada y sus expresiones. La boca tiene que ser vigilada por lo menos una vez al año por nuestro veterinario; si es necesario debemos efectuar una limpieza para liberar a la dentadura de acumulaciones de sarro que de otra forma provocarían la pérdida de piezas dentarias, con las consecuencias desagradables que estas pérdidas acarrearían. El no atender esta parte de la higiene también puede producir infecciones que pueden afectar otros órganos del animal, empeorando su calidad de vida. Los oídos son otra parte a cuidar; deberemos vigilar el interior y limpiar en cada baño con con un producto especial que nos hará más fácil la labor y curará cualquier pequeño problema.

Alimentación:

Por su poca actividad física no tiene exigencias de alimentación especial, con una dieta balanceada (croquetas) es suficiente.

Salud:

El Lhasa Apso no llega a su madurez hasta los 3 o 4 años de edad. Los Lhasa Apso son animales fuertes, robustos y carentes de manías. Este perro pequeño pero no miniatura,derrocha salud, raramente tiene problemas con la alimentación, come con apetito, no tiene caprichos, aunque la mejor manera de alimentarse es comida seca adecuada a su edad de una marca reconocida.

Son super sanos, solo pueden presentar problemas renales genéticos, heridas en sus ojos y problemas auditivos. Al tener los oídos sin ventilación y sin una limpieza regular, pueden provocar infecciones en los mismos, así que habrá que vigilarlos.

Leishmaniosis Canina

Leishmaniosis Canina

La leishmaniosis canina es una enfermedad grave, incluso mortal para tu perro. Descubre cómo protegerlo.

La leishmaniosis canina es una enfermedad parasitaria grave en el perro por causa de un parásito (protozoo microscópico) denominado Leishmania.

El primer síntoma clínico más habitual es la pérdida de pelo, sobre todo alrededor de los ojos, orejas y la nariz. Según la enfermedad va avanzando, el perro pierde peso aunque no pierde el apetito. Son hab

ituales las heridas en la piel, especialmente en la cabeza y en las patas, en las áreas donde el perro está en contacto con el suelo al tumbarse o sentarse. Cuando el cuadro se vuelve crónico, este se complica observándose en muchos casos síntomas relacionados con insuficiencia renal.

La enfermedad no distingue ni entre sexos ni entre razas de perros.

Entre otros lugares geográficos, la leishmaniosis canina aparece principalmente en muchos países de América Latina y en todos los países de la región mediterránea, incluyendo Portugal, España, Francia, Italia, Malta, Grecia, Turquía, Israel, Egipto, Libia, Túnez y Marruecos.

En España las regiones más afectadas son las de Aragón, Cataluña, Madrid, Baleares, Levante, Murcia, Andalucía, Castilla-La Mancha, Extremadura, Castilla y León. Se observa en otras regiones pero con menos intensidad.

La enfermedad se transmite a través de un mosquito, llamado flebótomo. De ahí que, si hay mosquitos, hay riesgo de contagio. La temporada de peligro comienza con el calor, normalmente en mayo y finaliza en septiembre y octubre si se prolonga el verano. Durante el invierno los mosquitos permanecen en estado de larvas cuaternarias y son inofensivas. En las zonas más cálidas de España encontramos mosquitos prácticamente todo el año y por consecuencia el peligro existe todo el año.

La leishmaniosis es una enfermedad que causa la muerte en la mayoría de los perros afectados por ella y que no reciben tratamiento y vigilancia posterior.

Si tu perro no recibe protección alguna, el riesgo del contagio varia de un 3% a un 18% según la zona. El riesgo siempre aumenta si su perro permanece en zonas más rurales y periurbanas, en regiones cálidas del país y si está fuera de casa al anochecer.

Hay varios tipos de Leishmania: Lehismania tropica, major, infantum.

Pienso que mi perro tiene Leishmaniosis ¿Ahora qué?

En el caso de que pienses que tu perro padece Leishmaniosis, visita a tu veterinario quien realizará una prueba analítica mediante una muestra de sangre. Dependiendo de su estado, también tomará una muestra de la médula ósea o del tejido de un ganglio linfático inflamado para examinarla al microscopio y detectar los parásitos.

El perro enfermo requiere atención veterinaria el resto de su vida

Básicamente se utilizan técnicas que nos permitan detectar el parásito (parasitológicas) o bien la respuesta defensiva del enfermo frente a éste. Cuando se tienen sospechas de que un animal padece leishmaniosis se utilizan varias pruebas al mismo tiempo a fin de asegurar el diagnóstico, entre ellas podemos citar la toma de muestras de la médula ósea o ganglio linfático a fin de visualizar el parásito, pruebas serológicas (IFI o ELISA) para controlar el grado de respuesta inmunitaria que el animal presenta y proteinograma.

En zonas endémicas de leishmaniosis canina, los perros, de forma rutinaria, se controlan anualmente mediante unos kits rápidos utilizando la sangre para detectar de forma temprana el posible contagio.

Si observas los síntomas clínicos o sospechas que tu perro ha sido infestado, llévalo al veterinario para realizar una prueba serológica, El tratamiento será más exitoso si se inicia en las primeras fases de la enfermedad.

La leishmaniosis canina se puede tratar, pero no curar.

Un tratamiento puede durar varias semanas, pero el parásito siempre permanecerá en el perro. Hasta el final de su vida, periódicamente los síntomas pueden volver a aparecer y se tiene que repetir el tratamiento.

Los fármacos utilizados para el tratamiento son compuestos antimoniales. Se aplican mediante inyección y el tratamiento puede durar varias semanas. Algunos veterinarios también recetan alopurinol por vía oral.

¿Cuál es la posibilidad de recaída? Muy variable y difícil de cuantificar. Dependerá de la calidad de vida del perro, de posibles reinfecciones por otros flebótomos, de control veterinario que se practique etc.

Pero ten en cuenta una cosa… Cuanto antes se diagnostica la enfermedad mejor se puede controlar.

Hoy en día para prevenir la Lehismaniosis existen collares repelentes y una vacuna. Consulta a tu veterinario de confianza cual es la mejor opción para tu mascota.

La historia de Bobby, un perro fiel y compañero

Todos hemos escuchado en más de una ocasión esas historias que hablan de perros que parecen tener una sensibilidad que les lleva a permanecer, en algunos casos, junto a la puerta de un hospital por la que su amo desapareció una vez hace ya muchos años. O sobre una tumba, cuidando y velando el descanso eterno de su dueño hasta el último día de su vida.

Otras historias nos cuentan el increíble sentido de la orientación de los canes, que son capaces de volver a su hogar desde distancias que a veces se cuentan por miles de kilómetros, en viajes épicos que les costarán recorrer incluso algunos años. También se ha hablado mucho del supuesto sexto de precognición que parecen tener los perros, ese sentido que les posibilita adelantarse o intuir la inminente llegada de sus dueños, una tormenta e incluso un movimiento sísmico.

Hoy os vamos a contar la historia de Bobby, un perro que quedará en la historia de Edimburgo por su fidelidad y lealtad.

La historia de Bobby, un perro fiel y compañero

La historia de Bobby, un perro fiel y compañero

Bobby era un terrier de un policía de la ciudad de Edimburgo llamado John Gray.

Ambos estaban siempre juntos y ya era famosa en la zona la cantidad de trucos que Bobby sabía realizar. Desafortunadamente, un 15 de Febrero de 1858, Gray muere de una tuberculosis repentina. Durante el funeral Bobby permanecería siempre presente, y seguiría al cortejo hasta el cementerio de Greyfriars Kikyard. Lugar donde descansarían los restos de John y donde además, en un acto de fidelidad extrema, Bobby pasaría el resto de los 14 años que le quedaban de vida montando guardia sobre la tumba de su fallecido amo.

En un principio todos pensaban que Bobby permanecería solamente unos días sobre la tumba y que luego el hambre o el aburrimiento lo alejarían.

No obstante, comenzarían a pasar los años, e incluso los crudos inviernos de Escocia y Bobby permanecería fiel en su guardia. Solo se retiraba de vez en cuando para beber y conseguir comida, o cuando la nieve le impedía permanecer en el lugar.

Con los años Bobby se fue transformando en una leyenda local y personas que admiraban su fidelidad comenzaron a alimentarlo y a suministrarle un refugio en el invierno. A tal punto creció esta fama que en 1867 el mismo Lord Provost de Edimburgo, Sir William Chambers, intervendría personalmente para salvar a Bobby de la perrera y además, para evitar futuros accidentes de este tipo, declararía al fiel can como propiedad del Consejo de la Ciudad.

Bobby moriría sobre la tumba de su amo en 1872, y al no poder ser enterrado en el cementerio la gente del lugar se reuniría para construirle una fuente con una estatua en su honor no muy lejos del cementerio.

Estatua que, curiosamente, fue construida mirando hacia la tumba de John Gray.

El pastor belga

Existen cuatro razas de pastor belga: Groenendael, Laekenois, Malinés y Tervuren. Presentan las mismas características y la diferencia está en el tipo de capa, en el color y en la textura. Menos el Laekenois, las demás se con funden fácilmente con el pastor alemán, especialmente el Malinois. 

El pastor belga

Descripción del Pastor Belga:

Perro de tamaño mediano, de porte orgulloso, ágil, fuerte y muy inteligente. Su altura alcanza entre los 60 a 66 cm en los machos y de 56 a 60 cm en las hembras. Su cabeza es fuerte con ojos almendrados, orejas triangulares y erguidas y el cuello redondo con largo suficiente para dar ese aspecto elegante de la raza. La grupa es de longitud media y en forma descendente.

-El pelaje del Groenendael es abundante y áspero al tacto, tiene una capa interna muy espesa que varía según el clima de donde viva, su color siempre es negro.

-El pelaje del Laekenois se distingue por su color leonado rojizo con sombreados negros en el hocico y la cola y su capa es de 6 cm dura y áspera.

-El pelaje del Malinois es corto, áspero e impermeable, con una capa interna bien densa, más abundante alrededor del cuello y los muslos. El color es leonado carbonado con máscara negra y el collar alrededor del cuello, muy parecido al pastor alemán.

-El pelaje del Tervuren es abundante y lacia, las orejas como las franjas en el cuello, extremidades, muslos y cola están bien abundantes de pelo. Tiene una capa interna muy espesa que varía según el clima de donde viva, su color varia desde un leonado fuerte hasta el caoba oscuro con sombreado negro en la grupa.

De las cuatro razas de pastores belgas, el Pastor Belga o Groenendael, en el presente es el que goza de mayor popularidad y es del que hablaremos hoy en Solo Perros.

Este perro fue empleado en la Primera Guerra Mundial como mensajero y perro de carga. Actualmente, además de mascota familiar, se emplea como perro de asistencia, perro policía para detectar sustancias ilegales, perro de rescate y perro de terapia.

Carácter:

El perro de raza pastor belga es un perro de una gran sensibilidad. Según el caso, esto puede ser una ventaja o una desventaja para ti. La ventaja es que esta gran sensibilidad hace que sea un animal sumamente receptivo, con una gran capacidad para el aprendizaje, siempre atento y de muy buena respuesta al entrenamiento de obediencia. La desventaja radica en puede ser inestable emocionalmente. Esta inestabilidad se caracteriza por su actitud vacilante en diferentes situaciones, que se manifiesta a través de cambios de actitud sin venir a cuento, como el temor y la agresividad.

Teniendo en cuenta estas características es sumamente importante que si vas a educar un perro de raza belga no sólo tengas conocimientos sino también un gran equilibrio emocional, ya que la influencia del entrenador en la educación suele ser considerable.

No obstante, si se tiene en cuenta que esta raza no suele ser muy dominante con las personas con las que convive, es probable que el proceso educativo y el entrenamiento de obediencia no sea muy dificultoso. Son excelentes compañeros de los niños y prefieren estar y jugar al aire libre, en un piso se sienten encerrados, necesitan mucha actividad. Tiene un carácter protector, cariñoso y obediente.

Cuidados & Salud:

Para esta raza es esencial el ejercicio y el adiestramiento, así como una buena alimentación que cubra todas sus necesidades, y cepillado semanal. Suelen verse afectados por displasia de cadera y hay casos de epilepsia. La longevidad de la raza oscila entre los 12 a los 14 años de vida.

La Filariosis en perros

La Filariosis o mejor llamada Dirofilariosis, es una enfermedad grave preferentemente de los perros, aunque también se encuentra en otros animales (gato, visión, otros animales salvajes y ocasionalmente el hombre) provocada por la manifestación de una filaria adulta, que es un parásito redondo y alargado (entre 12-15 cm los machos y 25-40 cm. Las hembras) que viven en el corazón y arterias pulmonares de sus huéspedes. Pueden vivir unos pocos o varios cientos en el mismo animal.

La Filariosis en perros

La Filariosis en perros

Es una enfermedad que se ha propagado rápidamente por todo el mundo y es típica en zonas templadas y húmedas, donde viven los mosquitos, que son los insectos que la propagan de un animal a otro a través de sus picaduras. Es una de las enfermedades más importantes que afectan a los animales de compañía del mundo.

Esta dolencia está distribuida por todos los continentes y, dentro de la Península Ibérica, la zona de Huelva es la más afectada. Es una seria amenaza para los perros porque es enfermedad que cursa normalmente de forma crónica y que, después de varios años, puede causar la muerte si no se diagnostica adecuadamente. También puede tener un curso agudo, provocando la muerte en pocas horas.

Ciclo de vida:

Los parásitos cardiacos presentan un ciclo de vida indirecto, utilizando los mosquitos (unas 70 especies diferentes de mosquitos se han identificado que pueden propagar la enfermedad), como hospedadores intermediarios. Los parásitos adultos viven en el corazón y grande vasos donde se alimentan y reproducen, liberando miles de microfilarias a la sangre. Estas microfilarias, características de esta enfermedad, pues existen muchas otras microfilarias en enfermedades diferentes, tienen entre 301 a 322 micrones de longitud y tiene pequeñas diferencias con otras microfilarias que no producen la Filariosis.

Los mosquitos se infestan aspirando las microfilarias cuando se alimentan con la sangre de los perros afectados Una vez las microfilarias están en el mosquito, éstas evolucionan durante 15-17 días, produciendo varias mudas hasta alcanzar el tamaño y la forma adecuada para inocularlas en otro perro cuando otra vez ingieren sangre para alimentarse.

Estas nuevas microfilarias, diferentes de las primeras que ingirió el mosquito del animal enfermo, evolucionan en el animal sano, permaneciendo en la piel durante unos 30 días y después, durante unos cinco o seis meses migran por el cuerpo hasta llegar al corazón donde, después de madurar alcanzan el tamaño adulto y comienzan a reproducirse, produciendo otra vez mocrofilarias, que son aspiradas por un nuevo mosquito, completando el ciclo. Para que esta enfermedad se difunda, solamente es necesario algún animal enfermo y mosquito, algo relativamente frecuente en Andalucía.

Los parásitos provocan grandes lesiones en órganos importantes como el corazón, arterias pulmonares, pulmones, hígado y riñones. Estos parásitos producen obstrucciones a nivel de los grandes vasos que salen del corazón e interfieren en el funcionamiento de las válvulas cardiacas, lo que hace que el corazón no sea eficiente y provoca un fallo cardiaco. El corazón se agranda y afecta a otros órganos.

Estas lesiones son las que provocan los síntomas clínicos, que no son inmediatos y que pueden oscilar entre un año y varios años hasta aparecer en el perro, mientras estos perros enfermos son asintomáticos. Estos síntomas pueden ser inapetencia, cansancio, enflaquecimiento, tos, síncopes, hemorragias nasales y , según avanza la enfermedad, puede complicarse con ascitis, además y en casos más severos, la muerte. En la forma aguda se produce un taponamiento de las venas que llegan al corazón llamado “síndrome de las venas cavas” que produce la muerte de forma súbita.

Diagnóstico:

Existen varios métodos para poder diagnosticar la enfermedad. Frecuentemente, tendremos que hacer una combinación de ellos y en casos difíciles, recurrir a expertos. Los principales métodos son:

-Detectar las microfilarias en sangre y después identificar éstas, para saber si son microfilarias de Dirofilaria inmitis y no otras que no producen la Filariosis cardiaca. Puede ocurrir que el perro no presente microfilarias en sangre, es lo que llamamos Filariosis oculta, y no significa que no tenga la enfermedad, sino que puede tener adultos en corazón, pero las microfilarias o se han destruido o no se ha producido. Actualmente más del 35% de los casos positivos no tienen microfilarias en sangre circulante.

-Para detectar los parásitos adultos o, mejor dicho, el antígeno de estos parásitos adultos, se realizan diferentes test de antígenos que nos demuestran que existen parásitos aunque no existan microfilarias.

-Cuando estos test son negativos o dudosos, debemos recurrir a otros métodos auxiliares como análisis sanguíneos, radiografías torácicas, electrocardiografía, angiografía pulmonar y ecocardiografía. La combinación de estos métodos llevada a cabo por personal experto, determinará si estamos ante un perro con Filariosis o no.

Prevención:

En la actualidad existen diferentes productos que previenen la enfermedad con una eficiencia altísima. Estos productos están basados en derivados de abamectina y son vermectina, melbemicina y selamectina. Cada uno tiene una forma de aplicación y previene además de otros parásitos, tanto internos como externos.

Video canino del día