viernes, 26 de noviembre de 2021

La historia del perro Canelo

La historia del perro Canelo

La historia del perro Canelo comienza a finales de la década de los 80 y es la historia de un perro cualquiera con su amo, una de esas historias que podemos ver en cualquier esquina de cualquier ciudad.

Canelo era el perro de un hombre que vivía en Cádiz. Una mascota que seguía a su dueño a todas partes y en todo momento. Este hombre anónimo vivía solo, por lo que el buen perro era su más leal amigo y único compañero.

Cada mañana se los podía ver caminando juntos por las tranquilas calles de la cuidad cuando el buen hombre sacaba a pasear a su amigo. Una vez a la semana uno de esos paseos eran hacia el Hospital Puerta del Mar, ya que debido a complicaciones renales el hombre se sometía a tratamientos de diálisis.

Obviamente, como en un hospital no pueden entrar animales, él siempre dejaba a Canelo esperándole en la puerta del mismo. El hombre salía de su diálisis, y juntos se dirigían a casa. Esa era una rutina que habían cumplido durante mucho tiempo.

Cierto día el hombre sufrió una complicación en medio de su tratamiento, los médicos no pudieron superarla y éste falleció en el hospital. Mientras tanto Canelo como siempre, seguía esperando la salida de su dueño tumbado junto a la puerta del centro de salud. Pero su dueño nunca salió.

El perro permaneció allí sentado, esperando. Ni el hambre ni la sed lo separaron de la puerta. Día tras día, con frío, lluvia, viento o calor seguía acostado en la puerta del hospital esperando a su amigo para ir a casa.

Los vecinos de la zona se percataron de la situación y sintieron la necesidad de cuidar al animal. Se turnaban para llevarle agua y comida, incluso lograron la devolución e indulto de Canelo, ya que en una ocasión la perrera municipal se lo llevó para sacrificar.

Doce años, así como lo leen. Este fue el tiempo que el noble animal pasó esperando fuera del hospital la salida de su amo. Nunca se aburrió ni se fue a buscar alimento, tampoco buscó una nueva familia. Sabía que su único amigo había entrado por esa puerta, y que él debería esperarlo para volver juntos a casa.

La espera se prolongó hasta el 9 de diciembre del 2002, en que Canelo murió atropellado por un coche a las afueras del hospital.

Un final trágico, pero esperanzador para quienes amamos a los animales, para quienes quizá ilusamente creemos que en el más allá todavía hay algo que nos espera.

La historia de Canelo fue muy conocida en toda la ciudad de Cádiz. El pueblo gaditano, en reconocimiento al cariño, dedicación y lealtad de Canelo, puso su nombre a un callejón y una placa en su honor.

La placa dice:

A Canelo,Que durante 12 años esperó

A su amo fallecido.

El pueblo de Cádiz como homenaje a su fidelidad.

Mayo del 2002

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