sábado, 20 de noviembre de 2021

Tumores mamarios en perras

Tumores mamarios en perras

Las neoplasias mamarias son muy frecuentes en los animales de compañía. En el caso del perro, ocupan el segundo lugar en frecuencia tras los tumores de piel. Un 60% de ellas son benignas y el 40% restante son malignas.

¿Hay alguna raza en particular más predispuesta?

La incidencia en perros cruzados parece ser menos que en perros de razas puras, los que tiene más riesgo son Spaniels, Caniches y algunos Terriers. Los Beagle, Galgos y Boxer pueden desaarrollar tumores mamarios pero la frecuencia de malignidad es menor.

¿Se dan a alguna edad en particular?

La media de edad en el momento del diagnóstico está en torno a los 7-11 años. Se han dado casos en perras jóvenes pero es poco frecuente.

Están más predispuestas las mascotas sometidas a tratamientos hormonales para cortar y evitar los celos.

También se ha visto que las perras con pseudogestaciones (embarazos psicológicos) recurrentes presentan tumores de mama con más frecuencia.

¿Cómo se diagnostica?

Inicialmente en el examen clínico. Normalmente los propietarios detectan una masa en la mama y ocasionalmente pueden observarse secreciones en la mama afectada. En casos de tumores malignos puede haber signos de metástasis en otros órganos, como la aparición de dificultad respiratoria en animales con metástasis torácicas.

¿Se afectan unas mamas más que otras?

En las perras, el setenta por ciento de los tumores mamarios se producen en las mamas caudales o inguinales. El resto se produce por igual en las demás mamas.

¿Cómo se detectan?

Las masas pueden variar de forma o tamaño, desde nódulos móviles, duros, aislados o agrupados a formaciones blandas y difusas adheridas a otros tejidos más profundos. En ocasiones se pueden descubrir pequeños nódulos de pocos milímetros de diámetros justo después del celo.

Consulte a su veterinario lo antes posible para que él pueda actuar a tiempo.

¿Cuál es la causa?

Como en cualquier otra forma de cáncer no se conoce con exactitud la causa, pero sabemos que la mayoría de los tumores son hormonodependientes.

Esto quiere decir que en el tejido mamario normal existen receptores para diferentes tipos de hormonas. Cada vez que nuestra mascota entra en celo, las hormonas (sobre todo estrógenos y progestorona) circulan por su organismo en mayor concentración, y estimulan los receptores existentes en las mamas (también existen dichos receptores en otros órganos, como en el útero.

¿Cómo actúa el veterinario ante este tipo de patología?

Valoración de la paciente: Ya que son tumores con capacidad metastatizar e invadir otros órganos, está indicado además de la exploración clínica, realizar pruebas complementarias como radiografías torácicas, ecografías abdominales, analíticas sanguíneas, etc. Para saber en qué estadio de desarrollo nos encontramos antes de decidir.

Premedicación: Instauramos un tratamiento, con antiinflamatorios específicos y fármacos que reduzcan la actividad del tejido mamario (como los que se utilizan para cortar la lactación o en las pseudogestaciones)

Tratamientos quirúrgicos: El tratamiento de elección en estos casos es la mastectomía.

La intervención consiste en extirpara además de la mama afectada las que se encuentran en la misma cadena mamaria. El veterinario decidirá cuántas y cuales quitar en función del desarrollo que ha alcanzado el tumor en el momento del diagnóstico, del número de tumores, etc.

En ocasiones retiramos toda la cadena mamaria afectada, para asegurarnos de que no quede nada de tejido, si las dos cadenas mamarias tienen tumores puede que necesitemos más de una intervención.

Recomendamos esterilizar a la paciente en la misma intervención, así las hormonas circulares van a disminuir y el tejido mamario restante estará menos estimulado, esto ayuda a evitar la formación de nuevos tumores o recurrencias.

Además muchas veces el útero y/o los ovarios también ya alterados en el momento del diagnóstico de los tumores mamarios.

Tratamiento postquirúrgico: El análisis del tejido retirado es fundamental para conocer qué tipo de tumor es y por lo tanto el comportamiento esperado, grado de malignidad, invasión de ganglios adyacentes, presencia de células tumorales en los bordes dela cirugía…. Estos son datos importantes para establecer un pronóstico y la pauta de seguimiento.

En el caso de tumores benignos sin capacidad de metástasis, el pronóstico es bueno siempre y cuando la escisión haya sido completa.

A pesar de todo, una paciente que en el pasado haya tenido tumores benignos puede posteriormente desarrollar más tumores en otras mamas o incluso en tumores malignos.

En los casos de tumores malignos se prescribe un tratamiento médico tras la cirugía, hay en la actualidad diversos fármacos orales e inyectados que nos pueden ayudar a que la enfermedad no avance incluso remita temporalmente o parcialmente en los casos de tumores que ya se han instaurado en otros órganos.

Seguimiento: Se recomienda revisar a la paciente cada tres meses, palpar cuidadosamente las mamas, realizar radiografías y ecografía abdominal, siendo esto mucho más importante todavía en los casos de tumores malignos.

¿Puede prevenirse el cáncer de mama en la perra?

La mejor profilaxis es la castración antes del primer celo.

Este efecto protector de la castración disminuye con cada celo y es mínimo tras el segundo o tercer celo, porque ya los receptores existentes en el tejido mamario han sido estimulados.

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